Relato del nacimiento de Nalu. – La Flor de la Vida

Relato del nacimiento de Nalu.

Dilatación en casa y parto en Hospital.

Mi relato de parto en el Hospital CIMA de Barcelona:
Apenas han pasado 20 días de una mañana que me desperté con contracciones suaves, como dolor menstrual que iba y venía. Se lo comenté a mi marido al despertarse y después de desayunar los tres juntos (él, mi hija de 2 años y yo), decidimos salir a jugar al jardín. Me sacó la pelota de partos y me senté en ella mientras jugábamos a pasarnos otra más pequeña. Las contracciones eran un vaivén plácido. Cuando venían no podían pasarme la pelota, pero cuando aflojaban seguía jugando mientras danzaba con mis caderas sobre la pelota. Avisé a nuestro gran e imprescindible apoyo en este camino, mi comadrona querida Chiara Capece, le dije que me había despertado con contracciones suaves, que la cosa no parecía ir en serio, que solo quería que estuviese informada. Ella me recomendó una ducha de media hora, para ver si las contracciones cesaban, así que eso hice, pero las contracciones no desaparecían. Volví a hablar con Chiara, y ella decidió venir, aunque yo seguia pensando que la cosa no iba en serio y le decía «no vengas y disfruta de éste día de sol!». Por suerte no me hizo caso y vino 🙂, yo seguía en la pelota, mi marido intentaba jugar con mi pequeña, pero ella, antes que yo, sabía que estaba de parto. No quería separarse de mí y solo pedia «teta mamá». Chiara preparó una infusión mágica a base de canela, miel, jenjibre y no recuerdo que más que fui bebiendo durante todo el proceso de dilatación. Poco después llegó mi madre y decidimos ir al hospital. Las contracciones eran cada 5 minutos, en el coche cada 4 y llegamos al hospital. Entramos los tres en la sala decdilatación y parto (es todo en una única sala). Enseguida las contracciones fueron cada 2 minutos y más intensas. En un primer momento me dijeron de subir a dilatar a la habitación, pero yo no quise y vieron que tal y como iba la cosa mejor no moverme. Berta, una comadrona encantadora, me trajo la pelota que pedía. Fue muy amable con nosotros, se leyó el plan de parto y nos explicaba cada cosa. Cristina, la jefa de comadronas, también pasó a vernos. Ella fue agradable y comprensiva conmigo desde la primera llamada telefónica. Gracias a ella Chiara pudo entrar con nosotros.


Cuando estaba de unos siete centímetros pedí la epidural, lo cual relentizó un poco las contracciones, cosa que Chiara arregló con acupuntura. La cosa volvió a ponerse en marcha pero la cabeza no acababa de bajar. Berta me explicó que podíamos romper la bolsa o esperar cuatro horas, esperamos las horas y después rompimos la bolsa y empezó el expulsivo. Las aguas eran teñidas, pensaba que entonces me harían correr, pero tanto Carme como Chiara estaban tranquilas con el monitor, así que yo también. Todo fue genial, pero como tengo escoliosis la epi me hizo laguna en la ingle derecha y eso me dolía bastante con cada contraccion. Pero no dependía del equipo, sinó de mi columna. El expulsivo fue largo, Chiara me orientaba en el cambio de postura, aliviaba el dolor de la ingle haciendo presión, Carme Guash también estaba allí, y finalmente pude coger a mi bebé yo misma después de tanto esfuerzo. Esperamos a que el cordón dejara de latir, el papá lo cortó y luego la placenta salió sola. Todo sin ni una gota de oxitocina.
Fue mi parto soñado, muy respetado, muy bien acompañado, fue perfecto. Repetiría sin dudarlo junto a Carme, Chiara y el equipo de Cima.
Luego vino un comadrón italiano, encantador y respetuoso, y acabó el papeleo para que pudiesemos subir a la habitación.
En la planta las cosas no son igual, enseguida vino una chica a decirme que en breve vendrían a vestir al bebé, a lo que respondí repetidas veces con un «no gracias» hasta que respetaron mi decisión de llevar a cabo un interminable piel con piel.
Para las que teneis más hijos, que sepais que la hermanita durmió con nosotros sin problema ninguno.
Gracias al equipo de Cima; a Cristina Perez, a Berta, a Patri la auxiliar, al comadrón italiano…
Gracias a mi guia, mi apoyo, protectora y compañera Chiara Capece; tan agradable, encantadora y respetuosa con mis deseos y decisiones. Gracias a ti mi parto ha sido MI parto soñado 🙂 gracias por cuidarnos, por venir a casa, por estar disponible 24h al wsp… por todo!
Espero que mi relato os dé esperanzas y os ayude tanto como a mí leer los vuestros 🙂

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